AYUSO TENÍA RAZÓN

 

Todo el mundo acierta alguna vez. Es una verdad incontestable. También es una verdad incontestable que alguien, alguna vez, acierta por chiripa, por puro random.

El gran acierto de la presidenta de la Comunidad de Madrid es haber dicho, a principios de septiembre: “Prácticamente todos los niños se contagiarán del coronavirus”. Es una verdad casi oceánica de grande, pero también oceánica de profunda.

Por una vez, voy a explicar lo que ha querido decir Isabel Díaz Ayuso.

España es un país perteneciente a Europa, a su vez perteneciente al mundo occidental. Y como tal, decadente. Y decadente es sinónimo de infantiloide.

Infantiloide es creer que la felicidad está exclusivamente en el ocio, en viajar, en el buen tiempo -27 grados y soleado-, en ignorar que la muerte existe, en creerse un aventurero por “que te suban” al Everest. 

Ya tenemos a los niños a los que se refería Ayuso.

Además, la sociedad española se ha dedicado  -en democracia y por una especie de compensación histórica mal entendida- a sobreeducar en la infantiloidez a las nuevas generaciones, que han disfrutado de permisividades, criterios educacionales creativos e inútiles masters hasta la exasperación. Y los que ya entraron en el SXXI viejos, se han encargado de conectar con la infantiloidez por la vía de la restauración y a base de reducciones ideológicas banales. Decadencia en estado puro.

Ya tenemos a los niños españoles -para ser más exactos- a los que se refería Ayuso.

El sentimiento infantil de niño caprichoso es completamente nocivo para el niño, para el adulto y para el resto de la humanidad. Y en momentos de crisis, que exigen sociedades cohesionadas, con una conciencia clara de voluntad de arrimar el hombro, es letal. Y ahí, en esa letalidad, estamos instalados los españoles propiciando contagios.

El filósofo chino de moda, Byung-Chul-Han ha dicho que no ha influido tanto la vigilancia digital, como el alto grado de civismo de las sociedades, en el limitado impacto de la segunda ola del virus en Asia.

Los políticos españoles simbolizan el crisol de toda esa niñez anticívica. Pongamos ejemplos a lo largo del tiempo: Zapatero antepone la infantiloidez del derecho a ir de góticas de sus hijas a cualquier otra consideración táctico-diplomática de interés nacional, Carlos Fabra antepone la construcción de un aeropuerto para satisfacer su megalomanía a cualquier logro de bien común para los Castellonenses, el alcalde de Vigo antepone “su pulso” –me refiero al que sólo él se cree- con New York por las mejores lucecitas de Navidad a cualquier logro más útil para su ciudad y el rey emérito antepone su “yo tengo la pirola más grande” a cualquier atisbo de vergüenza, como si estuviera compitiendo con el difunto Papuchi. Es verdad que hay grados de maldad, de sinvergonzonería y de gravedad antisocial en cada uno de estos casos, pero todos poseen un alto grado de capricho de niño repelente.

Y así, uno a uno se van contagiando “prácticamente todos los niños”: Los niños a los que, de repente y por primera vez, les apetece una reunión familiar con cuñaos a los que detestaban, los niños que se cansan de aguantar situaciones incómodas –incómodo es tener que pedir comida en comedores sociales, majetes-, los niños que no se dan cuenta de que la persistencia en las horas de consumo de alcohol nos relaja –desde el punto de vista sanitario- muy peligrosamente etc.

Resumiendo, ya sabemos que en otras miles de cosas (construir hospitales sin médicos, no tener previsión para hacer tests, no reforzar los transportes públicos, etc, etc), Isabel Díaz Ayuso no tiene razón.

Pero en aquella frase que pronunció a principios de Septiembre dio en el clavo. Pocos sociólogos o filósofos hubieran sido más certeros.

 

…Y mientras tanto, los niños –quiero decir ahora, las personas de poca edad- comportándose como señores.

Víctor Coyote

VICTOR COYOTE / LA MARAVILLA

(ADELANTO DE SU NUEVO CD "LAS COMARCALES")

Es posible que la diferencia entre animales y hombres esté, no tanto en la capacidad de razonar, como en el inagotable empeño del hombre en cargarse de razones.

 

“La Maravilla” trata de desentrañar el misterio de las zonas comunes del comportamiento animal y humano. O, como diría algún dueño de perro: “de lo animales que son los hombres y de lo personas que son nuestros animales”.

 

 

“La Maravilla” tiene un desarrollo musical -de Rock´n´roll clásico a salsa-boogaloo, pasando por el tratamiento de guitarra a lo cumbia peruana- que despierta el extraño morbo que tenían las antiguas maravillas o fenómenos de los circos que, de algún modo, te transportaban a un territorio de naturaleza primitiva, incomprensible, mágica y terrible.

Víctor Coyote / CUMBIA DE MILAGRO

(CD-single-Arty con serigrafía/impresión digital -2 formatos- numerada y firmada por el artista)

 

 

Cumbia de Milagro es como su nombre indica una cumbia y un milagro.

Con una instrumentación mínima -guitarra acústica, bajo y batería- Víctor Coyote, acompañado esta vez por Ricardo Moreno y Javier Díez Ena logran el Ritmo, la Emoción y casi la Ultravida.

Una melodía de guitarra arrebatadoramente exótica y moruna -¡esa es la escuela de cumbia clásica, hermano!- da paso a un lamento de voz que va saltando del drama amoroso al humor negro mas folclórico, con alguna parada en el costumbrismo político-local. Víctor contesta al coro final en un diálogo salpicado de claves precisas para entender el mas aquí yel más allí. Ningún telepredicador te dirá esas cosas, ¡por God!

 

Las dos canciones que completan este CD-single son: 

-Costa Nova, una canción sobre inviernos cada vez más cálidos, cervezas tibias y amores enterrados en la arena

-Es tarde, una confesión y una demostración matemática de lo que podría ser la grandiosa senilidad del rock.

BARES Y FAMILIARES

Textos e ilustraciones de Víctor Coyote

"Bares y Familiares" habla sobre el penoso romanticismo con el que se suele hablar de los bares, de la constante presencia de la hostelería en los telediarios, del falso desapego familiar de éste país y sobre todo de los únicos bares que me interesan: los iluminados por fluorescentes.Cuadernos singulares#025 CHUCHERÍAS DE ARTE

Encargos a: hola@chucheriasdearte.com